Celiaquía y su impacto en la Salud Mental

Con frecuencia se suele ignorar el impacto de la celiaquía en el aspecto psicológico, es decir la salud mental, no simplemente por los síntomas de la enfermedad, sino por el estrés que conlleva adaptarse a la dieta libre de gluten, tanto para quien sufre de la intolerancia al gluten como para las personas cercanas a ellos.

Celiaquía y su impacto en la Salud Mental

¿Cómo afecta la malabsorción a nuestra salud mental?

Previamente al diagnóstico, algunos síntomas relacionados con la salud mental, pueden presentarse. Esto ocurre generalmente debido a la malabsorción de algunos nutrimentos que son necesarios para el buen estado de nuestro sistema nervioso.

En la enfermedad celiaca recién diagnosticada o no diagnosticada, puede existir daño a nivel de las vellosidades del intestino, lo que impide la absorción de diversos nutrimentos ocasionando así algunas enfermedades como la osteoporosis, anemia e incluso la infertilidad, sin embargo, nuestra salud mental, también puede verse afectada.

Síntomas de deterioro de la salud mental

Podemos evaluar el estado mental como adecuado, cuando una persona tiene noción de sus propias capacidades, puede hacer frente al estrés, tomar decisiones, ser productivo y ser sociable, además, su estado de ánimo, y sus pensamientos son importantes.

Los síntomas que se han asociado a la enfermedad celiaca, son la confusión mental, y el deterioro en la memoria.

Además el celiaco con problemas de malabsorción y aún después de llevar la dieta libre de gluten, puede en ocasiones tener una dieta deficiente en vitaminas como la B y D, así como el hierro, zinc y calcio, ya que muchos productos sin gluten, no están fortificados.  Estas deficiencias, pueden afectar directa o indirectamente nuestra salud mental.

Aspectos emocionales

La comida no es un simple acto de alimentarnos, involucra otros factores como la cultura y la convivencia.

Cuando se debe optar por la dieta libre de gluten, la naturaleza de la dieta cambia totalmente lo cual tarde o temprano afecta nuestra vida social. Salir a comer, y viajar pueden ser tareas complicadas, debido a que las opciones sin gluten suelen ser limitadas.

Iniciarse en la dieta libre de gluten implica un cambio de vida y de costumbres, que va acompañado de alteraciones emocionales. Sentimientos como la frustración y la ira, suelen ser comunes, sin embargo, podemos hacerle frente y adaptarnos.

La investigación ha mostrado, que las personas con un diagnóstico reciente pueden verse beneficiados con ayuda psicológica profesional.

En muchas ocasiones, es posible que algunos pensamientos y emociones nos inquieten, como las siguientes:

  • Negar que padecemos la condición celiaca.
  • Reprimir los sentimientos de frustración por los cambios a los que debemos adaptarnos
  • Sentirse una carga para la familia y los amigos
  • La irritabilidad y enojo hacia nosotros mismos por las complicaciones que pueden derivarse de la dieta libre de gluten.

Aceptación de la enfermedad

Cuando se ha diagnosticado celiaquía, suele ser porque se cuentan con resultados concluyentes de varios análisis, e incluso biopsia, de tal forma, que la realidad es que en efecto se trate de la enfermedad.  Por ello, se debe eliminar por completo el gluten de la dieta y así ponerle fin a los síntomas. Entre más rápido nos adaptemos a nuestra dieta también será así nuestra mejoría.

Sentirnos reprimidos por la enfermedad

Renunciar a los alimentos que antes consumíamos con libertad, puede  desencadenar en nosotros enojo y frustración. Debemos ser conscientes que se trata de un cambio difícil, y es posible que nos enfrentemos a emociones negativas, por lo que hay que estar preparados y tratar de mentalizarnos para lograr enfocarnos en los aspectos positivos al respecto, recordar que los síntomas desaparecerán en su mayoría o completamente y por otro lado, podemos poco a poco adaptar nuestras recetas y sustitutos a harinas con gluten para que nuestra dieta sea igual de agradable que siempre.

Tratar de convencerte que no enfrentarás problemas

Es verdad que ser positivos al respecto es favorable, sin embargo, es un error reservarnos los sentimientos de frustración o el estrés, ya que esto también puede afectar nuestro estado, haciéndonos sentir enojo e irritabilidad, así como depresión. Externar como no sentimos al respecto y compartirlo con nuestros familiares, y otras personas que padecen celiaquía es una buena idea, ya que nos ayuda a liberar esta frustración, reconocer las dificultades para saber cómo enfrentarlas.

Sentirse una carga

Muchas veces, los sentimientos de culpa se hacen presentes, cuando hay que comprar alimentos especiales, o cuando alguien se priva del gluten por solidarizarse con nosotros, no obstante, la culpa no soluciona nada, ni mejora la situación, sino al contrario.

Déjate sorprender por tus amigos y familiares, acepta y recibe su apoyo, recuerda que no elegiste padecer celiaquía y no hay razón para sentir culpa, procura hablarles detalladamente sobre la enfermedad, y comparte tus inquietudes con ellos.

Busca apoyo

Evalúa tu situación, si crees que no eres capaz de adaptarte a la dieta sin gluten y esto te causa mucho conflicto, no dudes en consultar a un psicólogo que pueda orientarte sobre como sobrellevar estos sentimientos.

También puedes buscar apoyo en otras personas que hayan pasado por esta adaptación, acercarte a tu asociación local de celiaquía, también puedes contarnos tu experiencia en el foro de Singluten.

 

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